Un club de barrio también puede ser una política de seguridad
Fundar, Táctica y Ciudades Sin Miedo presentan “Clubes puente”, un modelo de club de puertas abiertas para prevenir la violencia y el delito entre niñas, niños y adolescentes.
La propuesta surge de más de un año y medio de trabajo en Nuevo Alberdi Oeste, Rosario, y combina diagnóstico territorial, evidencia y organización comunitaria.
La respuesta a la inseguridad no empieza ni termina en más policías o más cárceles. En barrios atravesados por la violencia y las redes delictivas, la falta de espacios de encuentro, cuidado y pertenencia también forma parte del problema.
Con esa premisa, Fundar, Táctica y Ciudades Sin Miedo desarrollaron “Clubes puente. Una estrategia de integración sociourbana para la prevención de la violencia y el delito”, un modelo de club social y deportivo de puertas abiertas pensado como herramienta de prevención social.
La propuesta no parte de una consigna abstracta. Es el resultado de más de un año y medio de trabajo en Nuevo Alberdi Oeste, Rosario: un proceso de diagnóstico territorial, escucha a la comunidad, relevamiento de experiencias y diseño de un dispositivo concreto para el barrio.
El punto de partida fue entender qué estaba pasando. Se hizo una encuesta en agosto de 2024 a 164 jefas y jefes de hogar —a cargo de 226 jóvenes de 11 a 17 años—-, se realizaron grupos focales y talleres participativos, y se analizaron las condiciones sociales y urbanas del barrio. El diagnóstico mostró una población especialmente joven y una fuerte ausencia de infraestructura para la vida comunitaria: no hay clubes, asociaciones ni parques y el único espacio disponible para hacer deporte es un potrero sin iluminación ni cerco. El 70% de las personas encuestadas dijo haber sentido miedo al transitar por el barrio, y el 73% calificó las opciones de ocio y esparcimiento como malas o inexistentes.
La necesidad también aparece con claridad en la propia comunidad. Entre quienes no realizan deporte, el 76% dice que no tiene dónde hacerlo y alrededor de 9 de cada 10 adultos consideran muy importante que haya un club en el barrio y afirman que, si existiera, sus hijos o hijas participarían.
Nuevo Alberdi Oeste es el punto de partida, pero la propuesta busca ir más allá de un caso puntual: un manual para el barrio y un modelo para el país. ¿Cómo se pasa de esa necesidad a una política concreta? El documento completo reúne el diagnóstico, la evidencia y el diseño del modelo para poner en marcha un club de puertas abiertas como herramienta de prevención social del delito.